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Qué inversiones y decisiones políticas faltan en la Argentina para llegar a la Sociedad de la Información.
Aunque la presidenta Cristina Fernández haya asegurado, durante el anuncio de la apertura de un nuevo canje de deuda en el Nasdaq, que en la Argentina el sector de las tecnologías de la información había sido uno de los de mayor crecimiento en el país gracias a los profesionales, el Estado continúa siendo el principal responsable de que la industria no crezca más y los beneficios de las nuevas tecnologías lleguen al grueso de la sociedad.
Es una de las conclusiones a las que se llegó en el Panel Sociedad de la Información, que se realizó en el marco de Expocomm, la feria de telecomunicaciones más importantes que se realizan en el país. Los analistas de la industria Enrique Carrier, director de Carrier y Asociados, Ignacio Perrone, líder del Equipo de Telecommunications Services, de la Unidad de Information & Communication Technologies de Frost & Sullivan en América Latina y Romina Aducci, directora del Area Telecomunicaciones de IDC Latin America, ofrecieron diversos pantallazos sobre la situación en que se encuentra el país en la adopción de las nuevas tecnologías, lo que falta por hacer y cómo se prevé que continúe evolucionando el sector.
En principio se destacó el avance que tuvieron los segmentos de banda ancha y telefonía móvil en la Argentina en los últimos años. “A finales del 2007 habían 2,5 millones de accesos de banda ancha en el país, equivalentes a una penetración de 19%. Pese a que hay países donde la penetración es superior, como Chile, que alcanza al 27%, se espera todavía un avance más fuerte a nivel local”, destacó Perrone.
Para el especialista, de cara al 2013 la tasa de crecimiento del mercado de banda ancha será de un 20%, es decir, que se pasarán de 2,5 millones de abonados a más de 7 millones. “La Argentina tiene todavía puntos de crecimiento por encima de otros países de la región, y esto traerá consecuencias positivas, como baja de precios, promociones para conectarse a la tecnología y mayor competencia. Claro que todo esto se estima en el marco de una mejora económica que, esperamos, dure algunos años más”, añadió en consultor.
Para que esto ocurra se presentan desafíos a futuro. Por un lado, el analista indicó que los impulsores de ese crecimiento serán las nuevas aplicaciones y contenidos que generen en los usuarios interés por la banda ancha, reducción de precios -básicamente impulsado por la paquetización, es decir, el envío de servicios en forma simultánea por la misma red, como el triple play-, el poder adquisitivo y la baja de equipos que se necesitan en el llamado hogar digital o casa conectada.
En paralelo, Perrone identificó algunas barreras, como la penetración de banda ancha, que no llega por igual a todo el territorio, las tecnologías para conectarse donde la PC continúa siendo un aparato todavía inaccesible para gran parte de la población, y las limitaciones que existen a nivel regulatorio, especialmente en lo referido a televisión por Internet (IPTV).
Un servicio nada federal
En tanto, Enrique Carrier indicó que, para alcanzar la Sociedad de la Información, es necesario crear un ecosistema necesario que nos lleve hacia ese lugar. En ese punto, indicó que se deben tener en cuenta la infraestructura de telecomunicaciones, la diversificación de dispositivos y el factor generacional.
Carrier subrayó la evolución del mercado de banda ancha pero advirtió que “no es igual en todo el país. Hay disparidad de precios y prestaciones”. Y para dar fuerza a lo que afirmaba ilustró con dos ejemplos vinculados con la provisión de servicios de banda ancha en el AMBA y en cualquier otra ciudad del país fuera de este límite.
Mientras un proveedor de Internet en el AMBA ofrece como piso un servicio de 1 MB en adelante, a $AR 89,90 por mes, con $ 0 costo de instalación, que se traduce en un costo de $ 0,09 por kilobit, en el interior, el piso del servicio arranca en los 512 kb, a un costo de $AR 193,60 mensual y una instalación de $AR 242 que equivale a un costo de 0,38 por kilobit. “Es decir que un servicio similar se paga cuatro veces más en las provincias que en aquellos lugares donde hay más competencia. En otras palabras, un servicio que ofrece 50% menos de velocidad, y es por mes 115% más caro, termina dando como resultado un precio cuatro veces superior cuando se mira el costo por kilobit”, apuntó Carrier.
Respecto a la infraestructura móvil, el especialista se refirió a la cobertura de 3G. En ese marco, sostuvo que se trata de un despliegue en desarrollo, es decir, que la cobertura es deficiente, “por islas” tal como lo describió, y con algunos problemas técnicos. Es decir, que “es algo muy verde”. Lo positivo de la llegada de estas redes es que la cantidad de terminales para correr por esa red se ha incrementado. Si bien señaló que esta situación es típica de un mercado en su etapa inicial, “el precio de los teléfonos de 3G bajó un 24% en los 16 meses en que se lanzaron las primeras redes”, manifestó, y agregó que esto sucedió por el efecto iPhone que permitió que se ampliara la variedad de modelos y precios, además de comenzar a conocerse de manera más amplia lo que son los servicios de datos.
¿Viejo a los 26?
Carrier también se refirió al aspecto generacional y destacó que los nativos digitales, es decir, los jóvenes menores de 25 años serán los que introducirán los cambios más importantes a nivel de la Sociedad de la Información. “Los nativos digitales son casi la mitad de la población, algunos están comenzando a trabajar, otros están estudiando. Pero en los próximos cinco años comenzarán a manejar las cosas del país, y demandarán cosas, servicios que por ahora no nos planteamos como sociedad”, subrayó.
Como conclusión, el analista destacó el ingreso en las esferas de decisión de los nativos digitales, la diversificación de dispositivos para conectarse a las redes de banda ancha y móviles, apuntó sobre la necesidad de incentivar la investigación y el desarrollo y de eliminar aranceles e impuestos a estos dispositivos porque son básicos para la sociedad moderna.
También enfatizó que es necesario propiciar el desarrollo de la infraestructura de telecomunicaciones en aquellos lugares donde es escasa o no hay, como también tomar definiciones en lo referido a Servicio Universal e incentivar la construcción de nuevas redes otorgando frecuencias y sin poner trabas a la instalación de antenas. “Hay que incentivar la competencia, permitir opciones de redes alternativas, bajar los precios y mejorar los servicios”, concluyó.
El negocio de los servicios móviles
A su turno, Romina Aducci, especialista del área de telecomunicaciones de IDC Argentina, dio cifras sobre la penetración de los distintos servicios de telecomunicaciones y hacia dónde continuará comportándose el sector. Así, determinó que sobre 40 millones de habitantes, hay 12 millones de hogares. Respecto a los servicios, la teledensidad (líneas fijas) es de 24%, mientras que la densidad celular es de 92% y la penetración de computadoras en los hogares alcanza al 36%. A su vez, la penetración de Internet es de 22% mientras que la de banda ancha en hogares alcanza al 22%, es decir, que a finales del 2007 uno de cada cinco hogares ya tenía banda ancha.
“Cuando se miran los ingresos de las compañías a nivel mundial se determina que los servicios móviles y de datos representan poco más de la mitad de la facturación del sector. Pero en la Argentina representan las dos terceras partes. Los pilares de esta situación son la banda ancha y la condición de movilidad”, dijo Aducci.
/>Para la especialista la cantidad de líneas móviles que hay en el país son terreno fértil para potenciar la experiencia del usuario. “La banda ancha seguirá soportando el crecimiento. Respecto de los servicios fijos habrá un predisposición del usuario por remplazar ciertos servicios de voz por otro tipo de comunicación, por ejemplo la voz sobre Internet. “Aunque -aclaró- la mensajería y el email es cada vez más usado, al igual que el tipo de suscripciones fijo-móvil”, es decir, aquellos servicios que combinan ambas prestaciones.
En lo referido a los servicios móviles, si bien Aducci apuntó que “la vaca lechera seguirá siendo la voz, los nuevos valores vendrán de las aplicaciones de datos”. Y si se trata de Internet, indicó que “todo pasará por la televisión, por el streaming de contenido y de video, aunque todo también quedará supeditado a las regulaciones pendientes”.
La especialista insistió en que “la banda ancha y los servicios móviles serán los pilares indiscutidos de la conectividad en América latina. El usuario que trabaja no concibe un día sin un celular y sin una conexión de banda ancha. La conectividad importa y será fundamental en tanto elemento fundacional y subyacente a las experiencias que comienzan a construirse”.
A futuro, Aducci señaló que cada vez se diluirá más la frontera entre el uso personal y laboral que se den a los nuevos dispositivos. “Si bien la computadora, el teléfono móvil y demás equipos se usan para todo, los nuevos dispositivos estarán más focalizados en lo personal, en el entretenimiento, por ello son cada vez más frecuentes las funcionalidades de MP3, funciones de streaming para video y nuevas soluciones para Web 2.0″, destacó.
La consultora también aseguró que “hay que hacer jugar la conectividad a nuestro favor, a nuestro estilo de vida, tanto para aquel trabajador del área de servicio como el trabajador del conocimiento, porque en todos los casos se trata de un usuario productivo. Se trata, en definitiva, de aprovechar los beneficios de las nuevas tecnologías para la productividad, la eficiencia y alcanzar una mayor calidad de vida”, apuntó.
Claro que Aducci advirtió que “hacen falta inversiones. El apoyo debe venir por el lado del Gobierno. Es necesario retomar el tema del Servicio Universal porque los países vecinos lo están haciendo. También trabajar sobre las regulaciones pendientes en la agenda, con el objetivo de tener un acceso equitativo y básico a las nuevas tecnologías para, a partir de allí, escalar. Es decir, generar las condiciones de competencia que son las que permiten balancear el mercado”, concluyó.
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