Ayudame a estacionar

Cuando digo que la tecnología tiene que facilitarnos la vida y no complicárnosla, pienso en ejemplos como el que acabo de ver: un sistema de información sobre lugares libres para estacionar, que se puede consultar vía celular. La aplicación es tan genial como peligrosa: quien tenga su control tendrá mucha información en su poder.
Me entero vía Enrique Dans (original de New York Times) de un sistema excepcional que está siendo probado en San Francisco: con sensores instalados en la calle, la empresa Streetline armó una red que envía información de dónde hay lugares libres para estacionar a un sistema central, que quienes buscan lugar para estacionar pueden consultar con su celular, y dirigirse a un estacionamiento seguro.
Estos sensores también pueden estar conecetados con los parquímetros, de manera que pagar el estacionamiento o renovar tiempo no necesariamente implique ir hasta donde se encuentra el auto: con el móvil se puede pagar online, previa recepción de la alerta de que el tiempo está por vencer.
El ejemplo es excelente para mostrar cómo la tecnología puede ayudar a la gente a facilitar trámites tediosos o complejos. Pero también tiene un lado para encender la preocupación: el sistema permite recibir sonidos ambientes para detectar disparos o accidentes, es decir, tiene micrófonos. Sospecho que nadie en Estados Unidos se preocupa mucho por mirar esto con desconfianza, por la idioscincracia de ellos pero también porque las leyes son mucho más permisivas. Toda libertad individual parece supeditada a causas de “mayor relevancia”.
Instalar en una ciudad miles de estos dispositivos puede proprcionar un poder imaginado por el Gran Hermano. Y todo legal. Y todo pagado por los ciudadanos.
No nos pongamos paranoicos. Pero miremos que hoy, toda excelente idea puede tener un costado negativo.
No hay notas relacionadas.



Agregar nuevo comentario